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La energía es uno de los factores civilizatorios que hacen posible la sociedad del bienestar. Su abundancia, seguridad y asequibilidad son ingredientes necesarios para asegurar el porvenir.
En el mundo de ayer, en el que la interdependencia aseguraba la globalización, era posible, aunque asumiendo grandes riesgos, una política energética simplificada en la que quedaban descuidadas las dimensiones geopolíticas, industriales, mineras y tecnológicas de la energía.
En el mundo de hoy, dominado por la coerción de los estados, resulta irresponsable seguir descuidando la complejidad poliédrica de una prudente política para el abastecimiento de la energía que necesitamos en Europa.
Además, resulta preocupante que no veamos que la necesaria transición energética, enhebrada en la COP 21 de 2015 en París, no esté dando sus frutos. Las emisiones no dejan de crecer. Fundamentalmente, en China y en India que agrupan una población en desarrollo de casi 3.000 millones de personas. Las emisiones conjuntas con EE. UU. suman más de un 50% del total global frente a un 6% de la UE.
Aun cuando, en China, y también en India, se estén haciendo formidables esfuerzos en generación limpia de electricidad, mediante renovables y nuclear, el uso masivo del carbón en la generación eléctrica y en la industria provoca esta deriva emisora. Conviene precisar que, en el caso de China, del orden del 61% de su electricidad se produce con carbón. Y, del orden del 72%, en el caso de India. En el caso estadounidense, sus emisiones se deben al uso masivo de los hidrocarburos que representan del orden de un 72% de su energía primaria.
Por otra parte, los cambios persistentes observados en las condiciones meteorológicas ponen de manifiesto la gravedad del cambio climático. Las medidas de mitigación a nivel global no están dando frutos. Por ello, es crítico que nos ocupemos de la adaptación a nivel local.
Ha llegado, por tanto, el momento de dejar de lamentar la pérdida de un mundo que, desgraciadamente, no volverá en unas pocas décadas. Es el tiempo de actuar con decisión para cerrar las brechas en la seguridad y asequibilidad del abastecimiento.
La invasión de Ucrania, el cierre de Ormuz, la imprevisibilidad arancelaria y el desmantelamiento industrial y minero de la UE han agravado las consecuencias de la política energética seguida hasta ahora.
Alemania no tenía por qué haber cerrado sus nucleares ni haber entregado su soberanía energética a un régimen no democrático. Ahora, no tiene más alternativa que producir del orden de un tercio de su electricidad con carbón y sufrir un encarecimiento del abastecimiento energético que está siendo tan perjudicial para la industria alemana y su sociedad.
Tampoco, Holanda, en este caso, tenía que haber renunciado a su posición productora de gas, que era equivalente a la de Noruega, para tener que depender de importaciones cada vez más caras y concentradas. Y así podríamos seguir enumerando las vulnerabilidades autoinducidas por políticas unidimensionales alejadas de la realidad actual.
Poniendo el foco en España, nos encontramos con la paradoja de que teniendo descarbonizado del orden del 80% de la electricidad peninsular (un 20% se corresponde con la generación nuclear), sean fósiles dos terceras partes de la energía primaria (45% del total se corresponde con petróleo).
Y, si ponemos el foco en el mix de demanda final de energía, solamente el 24% se corresponde con electricidad, siendo, prácticamente, el resto de los vectores energéticos fósiles.
Como la transición energética exige, en primer lugar, la electrificación de los consumos de energía, debemos corregir cuanto antes las causas subyacentes que frenan la demanda eléctrica, que se mantiene en niveles similares desde hace dos décadas: del orden de unos 250 TWh.
Por ello, resulta imprescindible volver sobre las barreras que están impidiendo la electrificación de los consumos energéticos: la regulación de las redes eléctricas, la fiscalidad y las cargas soportadas por la electricidad, la maraña burocrática que frena el despliegue de infraestructuras, etc.
Ante estos desafíos, no basta con comprender qué está cambiando y formular objetivos: es necesario traducirlos en decisiones y resultados. La incertidumbre no exime de decidir; exige hacerlo con criterio, prudencia y responsabilidad. Para las empresas, esto supone establecer prioridades, movilizar inversiones, desarrollar talento y construir organizaciones capaces de detectar los cambios y adaptarse. Es momento de liderar con propósito, manteniendo como referencia el bienestar de las personas y el progreso de la sociedad.
El 24º Energy Industry Meeting abordará estas cuestiones con una doble ambición: comprender la realidad energética y contribuir a la acción. Empresas, instituciones y directivos, cada uno desde su ámbito de responsabilidad, están llamados a decidir qué debemos cambiar, qué debemos preservar y qué pasos concretos podemos dar desde hoy. Porque el futuro de la energía no depende solo de lo que ocurra a nuestro alrededor, sino también de las decisiones que tomemos ahora.
El 24 IESE Energy tendrá lugar en el Edificio Executive del Campus de Madrid
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EL PAGO DEBE HACERSE ANTES DE LA ASISTENCIA AL PROGRAMA
2026 · La Transición Energética entre el mundo de ayer y de hoy
2025 · ¿Inflexión en la necesaria transición energética? Enfrentemos sus verdades incómodas
2024 · Transición Energética: ¡Sé utópico, consigue lo posible!
2023 · Salvemos la transición energética ¡Corre peligro!
2022 · Energy Transition: Towards a Holistic Strategy
2021 · Transición energética post-Covid: iguales objetivos, diferentes políticas
2020 · Una industria en transición
2019 · Dimensions for an Effective Energy Transition
2018 · Propulsores de cambio en el sistema energético global
2017 · Arquitectura energética en transición
2016 · Bienestar, crecimiento y acceso a la energía: una nueva gobernanza para un única desafío
2015 · El futuro de la energía: ¿quién dicta las reglas del juego?
2014 · ¿Quo Vadis, Europa?: Luz para la política energética más allá de la reforma eléctrica
2013 · Una nueva política energética frente a la emergencia de un nuevo paradigma global
2011 · Impacto de la política energética en la competitividad del sector
2009 · La energía en España a debate
2004 · Liberalización y conslolidación energética en Europa
2002 · Hacia la convergencia de los mercados energéticos
2000 · Fusiones y alianzas estratégicas: la creación y conquista del futuro